MUDA EN LA VERDAD DE TUS OJOS
Llega la noche cubierta de grandes pájaros
Las ramas giran en tu rostro pálido
Garabatea en tu boca un eco nocturno
Y me hundo en la hoja fresca de tu cuerpo
Para probar tus labios.
Dejo correr los besos,
Me inclino hacia el canal de tu pecho
Y cavo con mis dientes la tierra grisácea
De tus sueños, mi paz profunda.
No es imposible tu mirada
Ni la nítida expresión de mi nombre en tu boca.
Yazco muda en la verdad de tus ojos
Y me aferro a la sonrisa de la memoria.
Ambos sentimos el estímulo del beso,
Ambos huimos de la solemne ruina de la soledad.
Ocupamos la sombra húmeda de tu nombre
-labrado para siempre en mi pecho-
De miradas furtivas.
Y nos sentimos poetas románticos
Nacidos de vientre de mujer.
Duermo en la huella de tu piel
Exhausta profano el último de tus besos
Y completo el hueco espeso donde anida,
Camino por la noche como sonámbula
Y me sorprende la pesadilla del llanto.
Sollozo y seco las lágrimas
Vuelvo después del miedo,
Si no antes del resplandor
Vacío el tiempo lleno de promesas.
El corazón en tu boca es una nube de sangre
Golpeó en tus ojos,
Necesito ventanas abiertas,
Me falta el dulce aullido de tu pecho.
Soy dueña de mareas insondables,
De un mar de lágrimas y besos,
Del miedo, la oscuridad, del desconsuelo,
Y necesito bordear el perfil de tu cuerpo.
Se cubren de corrientes de agua mis ojos,
Los levanto, débil y nauseabunda
Pero enamorada.
Salto a la bóveda de tu boca
Y hace justicia mi memoria.
No extraño tu mirada,
No me pierdo en la niebla de tu rostro,
Encuentro una respuesta en tus manos,
Desciendo por la cuerda de los besos
Siento la profundidad del crepúsculo,
Mientras atravieso la palidez de tu semblante.
I Premio Internacional de Poesía “Marcelino Menéndez”
Asociación de Escritores de la Región de Murcia. (AERMU)
